INDUSTRIA 4.0: EL REINO DE LA INNOVACIÓN

Lunes, 2 de Ene de 2017

por: Jose M Ochoa

INDUSTRIA 4.0: EL REINO DE LA INNOVACIÓN. Imagen Miniatura

Hace poco más de dos siglos, tres innovaciones cambiaron el mundo para siempre: la máquina de vapor, la electricidad y el telégrafo. Juntas dieron origen a la revolución industrial. Hoy, esas mismas áreas donde tuvieron lugar dichas innovaciones (transporte, energía y comunicaciones, respectivamente) están atravesando cambios exponenciales no muy lejanos de aquellos, dando lugar a una nueva industria: la industria 4.0.

Las tecnologías exponenciales surgidas muchas veces de la creatividad de emprendedores de garaje comenzaron a impactar en el mundo de la economía en áreas muy diversas, como el comerciolas tecnologías de la información y las comunicacionesla fabricación digitalla bioeconomía, la aplicación de big data o la nanotecnología.

A modo de ejemplo, los avances de la inteligencia artificial suponen uno de los retos más vertiginosos de nuestra época: los robots comenzaron a competir por nuestros empleos. Estamos aprendiendo a fabricar mentes automatizadas e independientes que serán capaces de realizar nuestro trabajo y reemplazarnos.

La Federación Internacional de Robótica estima que para 2018 habrá más de 1.3 millones de robots industriales instalados en fábricas de todo el mundo. En diferentes países podrían reemplazarse hasta el 85% de los empleos manufactureros por máquinas.

El impacto potencial de estas tecnologías sobre los mercados laborales y la distribución del ingreso podría ser muy significativo. Por un lado, muchos empleos, especialmente los de menor calificación y menores salarios, desaparecerían al ser automatizados (Frey y Osborne, 2014; WEF, 2015).

La productividad crece pero cada vez hay más personas desempleadas y en parte por el avance de la tecnología [1]. La velocidad en la que esta se desarrolla y avanza, generando nuevas realidades (y problemas) no nos permite encontrar las soluciones adecuadas al mismo ritmo.

En palabras de Erik Brynjolfsson, uno de los autores de The Second Machine Age: Work, Progress, and Prosperity in a Time of Brilliant Technologies: “Por alguna razón, el mercado no ha creado nuevos puestos de trabajo con la misma o mayor eficacia que en el pasado”[2] 

¿Cuánto tardarán los autos y camiones autónomos en generalizarse? ¿O la impresión 4D echar por tierra los altos costos de logística, transporte y almacenamiento con la filosofía de “Hazlo tú mismo”? ¿Cuándo podrán las nuevas energías renovables reemplazar al petróleo?

Por ejemplo, la difusión de vehículos autónomos demandará modificaciones importantes en la legislación sobre requisitos de seguridad y de protección de la privacidad, entre otros (Van Woensel y Archer, 2015). En ausencia de una coordinación internacional, las diferencias de normativa podrían convertirse en obstáculos técnicos al comercio (OTC).

Economía colaborativa

Otro caso proviene de la economía colaborativa, que para Shervin Pishevar, experto en capital riesgo y entusiasta inversor en startups tecnológicas, es un movimiento con un potencial de impacto similar a la aparición de internet. Empresas del rubro de turismo, como Airbnb, CouchSurfing o Homeaway; el transporte, como Uber, Lyft, Bla Bla Car; la industria del entretenimiento, como Netflix, Amazon Library o Spotify; o comerciales como Wallapop o eBay han creado nuevos mercados de un tamaño considerable en poco tiempo solo a partir de la conectividad.

Según el informe “Economía colaborativa en América Latina”[3], la cantidad de iniciativas relacionadas con la economía colaborativa se encuentran concentradas en pocos países, liderados por Brasil (32%), y seguidos por Argentina (13%), México (13%) y Perú (11%).

Sin lugar a dudas, la economía colaborativa está generando cambios en el sector de servicios y lo hará también en el escenario laboral. La clave estará en poder desarrollar herramientas que permitan canalizar estas nuevas tecnologías, aprovechar el potencial de empleo que surge en nuevos sectores, dar protección legal a las diferentes formas de empleo e impulsar relaciones armónicas y balanceadas entre los distintos actores sociales [4].

Este año el evento central del Instituto para la Integración de América Latina (INTAL) del BID abordará el impacto de las nuevas tecnologías en la transformación productiva de los países de la región, con expertos mundiales que compartirán los últimos avances en estos temas.

La nueva revolución de la industria está ocasionando una verdadera metamorfosis en la fisonomía del comercio mundial, con cadenas globales de valor cada vez más complejas y sofisticadas, desvaneciendo la frontera entre bienes y servicios.